
ESPASMOS DEL SOLLOZO
Con una finalidad, orientativa y tranquilizadora, para quienes tuvierais que enfrentaros a algún caso; para los ya, seguramente, aleccionados y, sobre todo, para aquellos que nunca han sabido de su existencia, quiero comentar esta llamativa y, a priori, preocupante forma de reaccionar, de bebés y niños pequeños, ante algunas circunstancias de desagrado que les hacen reaccionar con llanto: Se trata de los, llamados, ESPASMOS DEL SOLLOZO que se presentan raramente en episodios aislados y, con mayor frecuencia, de forma reiterativa. Por ello es importante explicar en este sentido a los padres, entorno, cuidadores, etc. para que, tras saber de su existencia, adopten la actitud más aconsejable para evitar situaciones no deseadas.
Importante saber, con rotundidad, que NO ES EPILEPSIA. La forma más frecuente es la AZUL, como consecuencia de cesar el movimiento respiratorio por el espasmo. Tras el llanto hay silencio con la boca completamente abierta y en espiración mantenida; la cara y el tronco cambian a coloración morada y la crisis suele resolverse con una inspiración que serena la angustia de quienes aguardan en el entorno: es la llamada forma SIMPLE en la que nunca llegan a perder la conciencia
Pero, también puede ocurrir que se mantenga en el tiempo la espiración, que la ansiada inspiración tarde en aparecer (segundos que se antojan horas), extendiéndose por todo el cuerpo la tonalidad azul, seguida de PERDIDA DE CONCIENCIA y un cambio a pálido del color de la piel. Esta forma clínica, COMPLEJA, es más asidua en situaciones de dolor intenso, pánico, fobias, ruptura del apego, etc.
En ambos casos, la resolución suele ser benigna y sin dejar secuelas demostrables .En el momento de notarles que no respiran se debe de recurrir a la posición de seguridad: acostarles de lado, apoyando el lado derecho y esperar, sin nerviosismo, la vuelta a la normalidad.
Con la edad van disminuyendo las crisis en frecuencia y en intensidad.
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros
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