¿QUIÉN LA LIBERTAD? 

No acepto juicio del necio

ni, del procaz, seducción;

para repeler su afrenta

hay que tomar posición

pues el viento arrastra paja,

miseria y desolación;

de este lado, a cualquier parte,

los ojos, enrojecidos,

legañosos, van los dos;

los sueños llegan borrosos

y, sin tutelar, se escapan,

huidizos, sin ilación,

¿La conjuntiva irritada?

¡Es llanto sin redención

que hace bajar la mirada

en el desastre, infectada

de impotencia y decepción!

doctorpoeta

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