En qué latido,
se escapa mi suspiro;
en qué momento,
mis labios
se han fundido,
en beso lento;
en qué minuto,
podré tocarte
y acariciar con versos,
tu piel amable;
en qué segundo,
la pasión, escapa,
por la espita insolente
que, al gozo, amaina;
en qué mensaje,
de tus ojos abiertos,
podré enterarme,
de tu sed por mis besos,
hasta saciarte.
Y…
Solo un TE QUIERO, suave y sincero,
fue tu dictamen,
en ese instante.
Hasta siempre, un fuerte abrazo.
doctorpoeta
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