SOLTANDO LOS PASOS

Jugué contigo;

de aquel recreo, surgió el relato

de tu promesa

Me hiciste un hombre, crecí contigo

en la mansedumbre

cuando era un crío barbilampiño,

bastante crudo, de marcha incierta.

Tú, la mujer, que siempre has sido:

gentil criatura de pelo suelto,

a veces, trenzas;

junto a la lumbre, en tiempo frío,

jugando a «chinas», echando leña,

contando cuentos,

poniendo el chupe a tus muñecas…

Pero había en ti, mucha verdad que

no era juego:

servías la sopa, freías los huevos,

ponías la mesa de almuerzo y cena.

Fue tras la siesta, luciste encanto

bajo el olivo donde quedamos,

al mirar mis ojos, que lo anhelaban

y coger mi mano, bien apretada

granó mi alma que verde estaba

y solté mis pasos que, a tiento, andaban.

¡Era la vida que yo esperaba,

hasta la muerte si nos llegara!

doctorpoeta.

Doctor Poeta

Compromiso esencial

La poesía como moneda de cambio

Sensibilizado con quienes más sufren el hambre y la injusticia — especialmente los niños y niñas del Tercer Mundo —, doctorpoeta ofrece su obra a cambio de un donativo libre y voluntario.

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