SINVIVIR

Lloraré mucho hasta el fin y también, mucho recé, sin poderte hacer cambiar.

Sucedieron años más, fatídico ritual; fuere claro o fuere gris, tan solo pensaba en ti.

Y asumiendo mi desgracia hice, al momento, ocultar en lo hondo de mi entraña, tu indecencia y tu impiedad.

Mi corazón me avisó que mucho, se resentía y, en mi pueril necedad, un poeta me creí:

¡Maravilloso rimar que, tras de tanto penar, el final sería feliz;

sin embargo no fue así!

Mi corazón mejoró y yo, tras parar de llorar, el verso final leí; hablaba de tu maldad, de mi forma de aguantar; también de tu vanidad

¿Permanecería infeliz, aunque me estuviera hastiando de mi llanto y mi sufrir?

La pena no mereciera, o puede que fuera que sí, y cada mañana, al venir,

me enjugaré, bien, los ojos, para mejor sonreír.

@doctorpoeta

Doctor Poeta

Compromiso esencial

La poesía como moneda de cambio

Sensibilizado con quienes más sufren el hambre y la injusticia — especialmente los niños y niñas del Tercer Mundo —, doctorpoeta ofrece su obra a cambio de un donativo libre y voluntario.

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