SIN TIEMPO QUE PERDER

TRAS EL CLIMAX, ME DORMÍ.

Cuando la luz se apagaba,

en nuestra estrella lejana,

la modorra llegó a mí;

«mordí el polvo», me caí

y ronqué bajo la cama.

Hace un rato desperté,

al primer rayo de sol

que se coló en la ventana;

aprisa me puse en pie

y hacia ti me abalanzaba,

cuando reparaste en mí

antes de lucir el alba…

¡Ya repican las campanas!

doctorpoeta

Doctor Poeta

Compromiso esencial

La poesía como moneda de cambio

Sensibilizado con quienes más sufren el hambre y la injusticia — especialmente los niños y niñas del Tercer Mundo —, doctorpoeta ofrece su obra a cambio de un donativo libre y voluntario.

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