AMOR ROMÁNTICO: ESENCIA, NACIONALISMO Y PERDICIÓN
Introducir en los corazones la sensibilidad soñadora, que caracteriza al Romanticismo, voceada por la poesía es, con seguridad, un factor de positividad para mejorar la marcha del mundo y de las relaciones humanas.
Viviríamos en un mundo mejor, más bello y fácil donde pudieramos soñar con historias transcendentes, animadas con un lenguaje digno, correcto y educado, desechando conceptos y palabras mal sonantes, cínicas, con tendencia exclusivista, que tanto daño están haciendo a la gramática y a la convivencia, en general.
Es muy gratificante conocer, en tiempos en que la superficialidad se impone en este clima enrarecido donde los buenos sentimientos parecen esconderse de la inmoralidad y la desvergüenza, que existen recursos suficientes para «dar la vuelta a la tortilla»
Personalmente, celebro la ENHORABUENA que me embarga por refugiarme, sin dudar, en los sentimientos anclados en el alma y por mantener la esperanza en la humanidad que, rotundamente, nada tiene perdido.
Habría que lamentar que el romántico se suicide por su «poca correa» ante la frustración, aunque fuere mínima, pero que tergiversa en su interior con conjeturas, celotipias y prejuicios, tantas veces infundados.
Quiero tener claro que, aun con riesgo, el mentalismo romántico lo tiene todo para «redimir» al mundo; Cristo, en mi opinión, presentó un currículo romántico.
@doctorpoeta