¡CINCO AÑOS Y UN DÍA!

Ceguera incurable de fiera indomable

con garras de escarpia

y, con sed de locura, voraz e insaciable

ataca a la sombra, sin luz y con furia.

¡Oh! mi Dios; sé que lloras pero yo,

nada entiendo que tu ira se atrase.

El trueno que anuncia el desastre,

reclama

tras el rayo que impacta y asola, furioso,

los sueños, el cole, los juegos, los mimos,

la vida y el alma.

¡Oh! mi Dios, también lloro

y menos entiendo que tu ira se atrase

que no vea el molino, ni la piedra, ni el fondo

marino,

ni el nudo gordiano que al cuello se ate.

doctorpoeta.

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