
Tu mirada vigila mi ajetreo;
avistas las sendas de mi vida
y en mí, reparas:
Si mi marcha
si me agarro a algún rehacer,
tras el bache, invisible
a mi ceguera.
Si mi orgullo,
por torpeza, envilecido,
se vuelca, convencido,
en reparar mi descaro.
Si antes de ordenarse
las palabras en tu lengua,
pongo, por tí, ilación
en el recado de tu frase.
Si percibes mi impaciencia,
para volar hacia tu cielo
y allá aguardas
lanzándome la escala.
Si busco en la sima,
con tu clave,
el tesoro de mi anhelo
y me alumbra tu sonrisa
tenue y clara,
con alhajas repujada.
Si despierto,
porque el alba me acaricia
y al repicar las campanas,
oigo el dulce tarareo
de un por qué me quieres tanto
Si ves traspasar mi aventura,
ciclones y marejadas,
y en la línea cielo- agua,
veo tus manos preparadas
para amarrar mi llegada…
¿Ondeará mi bandera
en la cima,
si no es clavada en el hoyo
que tú horadas?
En la noche, que está oscura,
porque descansa la luna,
antes que el alba la encubra,
tu pasión enciende el faro
y allá donde yo divago,
todas mis dudas se alumbran.
doctorpoeta