El deseo, vilmente banalizado, es efímero; huye, sin dejar rastro, cuando se satisface.
El amor verdadero permanece, allende la satisfacción del deseo; es el eterno insatisfecho y deja un rastro inolvidable.
@doctorpoeta
El deseo, vilmente banalizado, es efímero; huye, sin dejar rastro, cuando se satisface.
El amor verdadero permanece, allende la satisfacción del deseo; es el eterno insatisfecho y deja un rastro inolvidable.
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