Creo que ninguna extorsión, por indecente que sea, puede compararse a la «fulminante» deuda que envenena nuestro Estado. Me pregunto sobre el devenir de las futuras generaciones si no aparecen avalistas prestigiosos y honrados.
Sacan pecho comparando la deuda española con la de otros países del entorno. La diferencia felona está en que, para todos ellos, surgirán avalistas de prestigio y China se pudiera hartar de los plazos que han firmado.
¿Para el marasmo de España habrá algún arriesgado, a no ser que pretenda apuntillarnos o quedarse con las joyas del «chacal»?
La olla a presión de jóvenes, adolescentes e infiltrados, ya pareciera explotar: un presente tan ruin y un futuro, sin legado, los deja sin porvenir, claramente abandonados
Las cuentas de las pensiones deben aprobarse claras para, tranquilos, dormir.