ES QUE AL EVO, ASCENDEREMOS, EN BUSCA DE SOLUCIÓN Y NO QUEDA MÁS REMEDIO
Pudiera importarme un pito que los pechos de mujer florezcan como magnolias o que, ojerosas se escondan como las pasas de higo; luzca un cutis de ciruela o de, lija, alguna resma. Le doy trascendencia cero, al hecho de que amanezcan con el aliento afrutado, o con “cante” acebollado.
Es lo mismo, me da igual. Siempre las soportaré, aunque tengan la nariz del “pinocho arrepentido”
Pero, una cosa, por Dios: ¡Exijo una condición!
¡Si no quieren levitar pierden el tiempo conmigo!
@doctorpoeta