¡REPUGNANTE, CUANDO MENOS!
La consumación de las crisis sanitaria y social, depredadoras del equilibrio, me hace sospechar (creo que hasta convencer) que, lejos de parecerme contingencias esporádicas, lo interpreto más bien como pasos a dar para conseguir el marasmo socioeconómico, previsto en la hoja de ruta, tras de aquella «plandemia» (guerra bacteriológica) y cocinado en la trastienda. Por muchas vueltas que le doy, siempre llego a la misma conclusión; enfrascado en la respuesta, de hecho, me pareció que para imponer la «ínclita agenda» se habría de debilitar al mundo con una vulgar, aunque ingeniosa engañifa cargada de traición; una vil revolución, intrigante y encubierta; un tufillo a TACTICISMO, fríamente calculado para debilitar, adormecer y empobrecer la sociedad, hacerla más moldeable y rendirse al «redentor» que, ladinamente impone su exclusivismo mercantil, de intendencia e indistrial («Hay que comprar lo que hay»)
¿Condenados al fracaso? ¡Tenemos que despertar!
Mi suspicacia hace coincidir estos «movimientos» que parecen ejecutarse al albur de un plan algorítmico, con las analógicas maniobras del generalato, contempladas en las «Ciencias de la Guerra».
¡Ojalá fuera rebatido, como erróneo, mi supuesto mental, en cuyo caso tendría que fruncir el ceño tras una airada petición de disculpas, aunque me temo que no! ¡Cada vez se ve más claro y no saben disimular!
Al tiempo, considero que, tanto las “tesis” dogmáticas, difundidas hasta ahora y las hipótesis que buscan la explicación de tantas calamidades, que dicen naturales; extraña sobremanera su frecuencia y concatenación, no contempladas matemáticamente por el cálculo de probabilidades; desprovistas de un vigoroso poder de veracidad, no es descartable que, al final, «todo se sepa».
#doctorpoeta