LA PRAXIS INDECOROSA
Cualquier ciudadano de a pie, con algún remanente de sensatez, pudiera pensar que es de indigencia moral, o de disfunción sindrómica, «cacarear» sobre el desconocimiento de los motivos de una barbaridad y acto seguido, verter especulaciones sesgadas hacia el amparo de su «acción sobrenatural». Si no se sabe, no se sabe nada. ¡Es lo que tenemos!
doctorpoeta
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