NO BASTA CON DECIR «LO SIENTO», que tampoco se prodiga

El comportamiento indigno libera catecolaminas y es marcadamente estresante: la villanía frunce el ceño, está rabiando por dentro, aunque quiera aparentar incuria y satisfacción; no así, la parte dañada que, impotente, se sumerge en desilusión y temor; también en desesperación. Actuar con dignidad provoca liberación de endorfinas: Entre agente y receptor, hay decisión, empatía y … Sigue leyendo NO BASTA CON DECIR «LO SIENTO», que tampoco se prodiga