Ante un niño agresivo, de apariencia normal, es obligación de la praxis pediátrica investigar los factores que le pueden hacer reaccionar con agresividad. Hay que tener en cuenta si su carácter es impulsivo o reactivo. También habría que demostrar la concurrencia de un trastorno emocional inaparente, el pasotismo ante las «normas» de convivencia, la ineficacia para resolver sus propios problemas, las conductas violentas de personas del entorno, las escenas violentas recabadas de las pantallas y el exceso de disciplina y castigo por parte de los padres. Circunstancias que habría que tener, siempre, muy en cuenta.
De otra cuestión hablaríamos si la agresividad es inherente a los genuinos síndromes de deterioro mental.
@doctorpoeta