¿POR QUÉ HUYES DE TU VIDA?
 
Tantas lágrimas perdidas
levantan contracorriente
que corrige la deriva:
 
el destino ya se atisba
porque el rumbo es consecuente
y, hábil, la aflicción, esquiva.
 
Es de noche:
a babor, por sotavento,
al reflejo de la Luna,
suenan sonajas de plata,
suaves mecidas de cuna;
 
un eructo complaciente,
de una nana, su ternura,
el relente de la brisa
y una mamá sonriente
más radiante que ninguna.
 
doctorpoeta
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