Recuerdo, siendo niño, que mil insultos lanzaban, de manera habitual, a un «pobretico» del pueblo .¡Murmuraba protestando, pero no podía pasar sin que los «bordes» chillaran! La vida ya no es sensata al auspicio del primor, que nos usa como zotes y agradecemos su trampa. La cultura es solución y no otorgar complacencia a quien la marcha le va, aunque le griten :lindezas».
#doctorpoeta.