EL ARTE DE SABER AGUANTAR O LA PAZ DE DOÑA CARMEN
Bajo almenas,
negadas de ternura,
crujen odios, blasfemias
hojas secas
y se acolcha el deshaucio
del vencejo
que, atónito, enmudece.
Rola el viento, en frío desquite
de la brisa, a mi pesar
y urde su azote:
Acechantencomo el sol,
entre nubes,
que la lucha recalienta;
rotundo,
como el filo alocado del hacha
que reparte su furia;
ancho,
como el poniente
donde el tesón arrojadizo,
de la noble vileza,
saquea el rimero de honra
con venablos y cañones.
¡Arriad los levadizos,
poned filtros!
Y que el alma
sea asaltada por pasiones,
por amor, nunca por saña;
por el rumor de suspiros,
por latidos,
por el dulce olor a flores
y por música y canciones.
@doctorpoeta