
Yacer, porque «es normal», no es CORDIALIDAD;
es COMPLICIDAD.
Ha sufrido mi instinto
compungido,
un brusco espasmo
que, creyendo placentero,
no lo ha dejado, en absoluto,
complacido.
Sin dulzura, el devaneo
provoca hastío,
sensación de estar vacío
y también, nudos de asco.
Me abalanzo con premura,
hacia el lavabo,
a enjuagarme el disoluto
desencanto.
Antonio C. Rodríguez Armenteros