
¿El momento llegará en que a la existencia hundida en pozos del lodazal, privada de su entusiasmo, de su ilusión por soñar, del honor de la autoestima, de la ambición por luchar, del afecto y la amistad, del amor enardecido y de tantas cosas más, recupere su albedrío y se mueva en libertad?
Si, con toda seguridad, cuando no se aguante más, un fuerte nudo gordiano, con decisión se echará, apresando con vigor, la impudicia y falsedad, la democracia vendida por un solio y poco más. Se condena, en la sentencia, con algún tiempo de más, por la farsa y al escarnio que avasallan sin piedad, de acuerdo con el jurado, en la corte popular
doctorpoeta, optimista.