De noche, cuando el sentimiento
calla,
unos versos, con enmiendas,
transidos del dolor, tachados,
parcheados, ripios sueltos.
Sabiendo que el Cielo la espera,
musito la oración que implora
y parece que se oyó.
¿Me dictas un canto alegre,
para que el fervor despierte
y con su eco impaciente,
sea escuchado por el evo y por los campos
sin flor?
¿Le darán permiso al sol que, al ritmo
de la esperanza,
le provea del resplandor
que precisa la mañana?
Me he vestido, apresurado,
y miro por la ventana
cuando avisan las campanas
que a una misa están tocando
y parece que empezó
Llego corriendo a la plaza…
Me acerco al Altar Mayor:
debajo de las columnas y dos arcos
peraltados,
que sostienen el silencio
y una Cruz alta y pesada,
me hinco de rodillas yo.
Al sacristán se han quejado por su excesivo
espesor.
¡Y podéis marchar en paz, que la misa ha
terminado!
¡Y Cristo resucitó, mas la Cruz sigue pesando!
@doctorpoeta