Sólo las almas espartanas instigando, con audacia y parresia, podrían resarcirse de lo expoliado y detener la lacra del sofisma. Reaccionar ante la infamia cretina, enarbolar los pendones del honor y avanzar con decisión por el camino del desagravio, son las armas suficientes para echar por tierra la torpeza ladina. Estancadas las mentes, en una idea fija y resignada, es difícil resetear la mejor estrategia de «combate». ¡Vamos!
¡Que eso quieren de nosotros!
@doctorpoeta