REIR POR NO LLORAR La patraña es actuar siempre dando la de «cal”, evitando la de “arena”. Por decreto, hay que que aguantar, del histrión, sus ocurrencias que, en ridículo, pondrán: la envidiada marca España; el rigor en diplomacia, y lo que huele aún peor, el orden constitucional. doctorpoeta
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