Creo, y seguiré analizando, que el gran problema para las inadecuadamente llamadas izquierdas, es que se muestran muy fáciles para alucinar con lo superficial, pasando olímpicamente de la trascendencia profunda, o interior. Que «no quieren rollos», además de otro motivos de índole cultural, habría que tenerlos en cuenta, para explicar el importante bajonazo de su popularidad. El ladino y clientelar reconocimiento, de un sin fin de derechos les lleva a desatender, bastante cínicamente, y con aires de suficiencia su compromiso con los deberes.
@doctorpoeta