
AL ALBA DEL TREINTA Y UNO
Entre maletas y sueños, de ajuares incomprendidos (distinto fue a la venida), bajo a despedir a Agosto, porque Septiembre, exigente, tiene que ocupar su puesto; dicen que será insolente.
Cuando suba, a lo de siempre, porque seguiré escribiendo con el lema, aunque manido, pero que tengo asumido: LA ESPERANZA NO SE PIERDE.
¿Hasta la resurrección?
¡Qué largo se hará el camino
aunque, es sueño que se acerca!
De su fragancia engreída
y de rojo engalanada
del jardín mi preferida,
linda rosa tan ufana
que, a paso de vals movida,
me saluda en la mañana.
doctorpoeta, ¡Agosto, vaya con Dios!
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