
Aunemos las voluntades,
y, fundidas, se hagan bloque;
bien atadas por decreto,
no caigan en saco roto,
porque se inunda la boca
y después sigues sediento.
Hay que atarse bien los machos
con vigor de adolescente,
¡nuestro derecho es soñar
y hay que ver que mal se duerme!
Sufrimiento, soledad
y la artrosis insolente;
cataratas, ojos miopes
y dolamas con relente;
telas de araña en rincones
y unas míseras pensiones
que si vas al Mercadona,
más de una bolsa devuelves.
Brindemos por todos ellos;
que, nuestros santos mayores,
entre los cuales me encuentro,
una moción se merecen
pues su destino es incierto,
y eutanasia no merecen.
Que la dignidad regrese
reciclando el tratamiento,
ajustando bien la dosis
de sueños, caricias y besos;
la morfina en el container
y mi maletín abierto.
doctorpoeta
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