¡Ahora, que llega el calor, eres como el dia frugal
de aquel hermoso verano tan afable y tan cordial.
Las brisas ya bendijeron los tiernos brotes de mayo
y el verano, que llegó, será efímera estación,
aunque los rayos del sol sean candentes e inhumanos.
A lo largo de este tiempo los fulgores se moderan
y aquella sutil escena, en los días que van siguiendo,
poco a `poco, se disgrega.
Sea una estrofa, sea el azar y, si es por ley natural,
renquea, la naturaleza y se tiene que cambiar.
Porque tu eterna belleza nunca se marchitará,
naciste cual morirás, siendo una mujer muy bella.
¡Es que mis versos, jamás, se borrarán con el tiempo:
Si paro de respirar, o, aunque mis ojos se pierdan y
no te puedan mirar…
¡Nunca será que no quieran, si los puedo controlar!
doctorpoeta