
Por la galaxia encendida,
al encuentro de un lucero,
viaja un suspiro que brilla
en la noche de la Luna.
Ingrávido,
sueña alcanzar el anhelo
por la osa fascinante,
pero inicia la deriva.
Cegado por un destello,
vira su rumbo al encuentro;
mi albricia, ahora, es lamento
y mi sueño, pesadilla;
por la herida pierde brillo
y se ha perdido de mi vista.
¡Malogrado el anhelo,
que sangra,
por aquel universo que brilla!
doctorpoeta
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