A MI COMPAÑERA ETERNA, EN SU ONOMASTICA;
DULCE NOMBRE DE MARÍA, POR EL QUE, SIEMPRE, AMANECE
Ternura sin tizne,
blanca y limpia: amor
sensible
que, en cada instante,
me embelesa y me sostiene
Dormiré contigo al sueño,
si, a tu lado,
no me sientes que despierto;
si el viaje de tu alma
por la mar gruesa,
no divisa,
horizontes o trayectos.
Mas veo calma
que regresa hacia tu cielo
sin pedrisco;
no hay relámpagos; no hay truenos;
Y, en él, yo espero
durmiendo
para verte despierta
en nuestro sueño.
También por todas las, simplemente María, por cuyo nombre, amanece.
@doctorpoeta