Sin entrar en disquisiciones metafísicas, la muerte, sin resurrección, es el más implacable desprecio que la vida recibe; convencerse de lo contrario sería caer en aquel tópico: «El que no se consuela es porque no quiere».Mañana será otro día, aunque temeré a la madrugada doctorpoeta
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo