La libertad sexual es algo que debe ser debatido, pero en un escenario menos frívolo, donde predomine el rigor científico y moral sobre la voz que quiere banalizar las aberraciones por un claro y demoníaco interés. También, por el esnobismo que provoca y por el alto riesgo de caída en desviaciones profanas, la llamada “perspectiva de género” de intencionalidad clientelar habría de ser analizada, caso por caso, mediante ponencias multidisciplinares argumentadas y asépticas. Las disfunciones sexuales generan, en el mundo, más sufrimiento que cáncer, corazón, carretera y la covid, juntos. Las intervenciones quirúrgicas, modificadoras del sexo, provocan cambios anatómicos condenados a la irreversibilidad.
@doctorpoeta