
HACIA EL RESPETO
Los comportamientos radicales, desorbitados y lesivos, son claras reacciones por despecho: el ánimo conturbado reacciona, de manera desmedida, ante el desengaño o por la obstinación de la vanidad. Son susceptibles de reversión psicológica; sin embargo crecen de manera exponencial
¿Por qué, si no, «puta España», «árbitro cabrón», abusos, acosos, quemar banderas y efigies, escraches, destrozar mobiliario y tantas barbaridades más? ¡Joder!
Hago votos por la pronta tramitación de campañas colegiadas para frenar este mal endémico generador de tanto rencor, sufrimiento y deshumanización, no sólo en quienes lo tienen que soportar, sino también en quienes lo llevan a la práctica ¿No interesa? Un Estado, socialmente avanzado, tiene la respuesta.
doctorpoeta
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