COGITACIÓN
El mal arte de perder no es difícil dominar;
tantas cosas están destinadas a perderse que no supondría un desastre.
Pierdes algo cada día: Supera la confusión de haber perdido las llaves, porque el rato que has perdido, pudiera venirte
bien.
El mal arte de perder no es difícil dominar.
Ergo, perder más rápido o más lento; más lejano o más cercano, no te debe preocupar:
Sean lugares, con sus nombres a dónde querías viajar.
Nada, sea qué fuere o donde fuere, lo perdido, te conduciría al desastre.
¡Perdí el reloj de mi madre y miré en alguna casa de las tres que me dejó!
El mal arte de perder no es difícil dominar.
Perdí mi ciudad, preciosa; el reino donde habité, el rio donde me bañaba, la isla que conquisté.
Los recuerdo entusiasmado y un desastre nunca fue.
—Incluso perdiéndote a ti (con lo mucho que te amé), no quedaré anonadado. Queda claro que es, mal arte, el bien perder y fácil de superar, aunque parezca un desastre, que, por nunca, lo será.
@doctorpoeta,