
PERO INSTRUÍDO
En mi opinión, la entronización dinástica del pueblo redundaría en la calidad de la democracia, hasta ahora cuando menos discutible, si la elección de los dirigentes se lleva a cabo con el aval de la capacidad deliberativa. Intereses personalistas y/o de partidos vierten tácticas de seducción del sentimiento basadas en mentiras, falsas verdades, «amarillismo» informativo, marketing oportunista, ingeniería política y social, cambios bruscos de criterio, intrigas y “apaños” postelectorales, conducen a truncar las verdaderas aspiraciones del elector.
Posiblemente elevar el nivel medio intelectual, de manera aséptica e integral, elevaría ese poder discriminativo. Los sistemas educativos, con tufo a doctrina, hasta ahora no han dado respuesta, retrocediendo incluso en sus expectativas, con la lógica frustración de los profesionales de la enseñanza.
¿Sería utópico el alcance de mi reflexión? Creo que, con dignidad, voluntad y consenso, podría llegar a alcanzarse.
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros
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