En «política» de ahora,
no parecieran faltar: Prostitutas a destajo, rayitas de cocaína, la viagra con andrajos; por los rincones, mordidas y brindis de jalear, con licor de marca fina.
¡Ridícula lencería, «curvas de felicidad», blancura hasta las rodillas, orgasmos para llorar y una lengua viperina, que no para de gritar.
doctorpoeta
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