Me comentó la luna que tú nunca la miras
cuando, amable, te ilumina pasando por la calleja, buscando la bella reja dónde te aguarda tu diva.
¡Olisqueas otra ventana
y, en los huecos de su reja, llegas y metes la cara!
Me ha comentado la luna que, casi nunca, la miras
cuando amable te ilumina, pero te vuelves huraño
y me tiene prometido que tomará represalias
y, si ogaño no la miras, se va a disgustar, con gana.
Me ha comentado la luna que le niegas la mirada,
que te vas a otra ventana, cuando vas por la calleja, dónde de golpe, te paras.
Que en el hueco de otra reja, estás metiendo la cara y que ilumina la escena;
me dice que, al fin, la miras con la fe de tu mirada
y en caso que no lo hagas, mucho contigo, se enfada.
Y también comenta el aire, el vaho que oxida los hierros y testigos del momento que algunos besos se escapan, donde nadie lo esperaba.
Amar, y que la miraras; eso, la luna esperaba,
cuando en la calleja amas.
Me está diciendo la luna, si pasas y no la miras,
que más desaires, la matan,
¿Debieras mirar la luna, que ilumina la calleja,
aunque enfadada se muestre si pasas y no la miras?
¡Cuando, en otra reja, pares y aunque a la luna, sí mires, toda, contigo, se enfada, incluída la otra cara!
@doctorpoeta