He tomado el camino hacia, el mundo, llevarme. Cuando, al alba termina la senda, mi mirada se esparce, fisgona, por el derredor; el aspecto del cosmos denigra, de manera distinta: Va a su bola, callado, distante y tristón. No le animan campanas de misa o cantares del gallo. ¿No será que el destino es, con mucho, una mancha, sin lavarla con agua y jabón? Sale el sol y los valles se queman…
¿La ciudad? ¡Válgame, bella y dulce, María. Un milagro te pido, por Dios!
@doctorpoeta