Nadie soy,
al llegar de lo que fuí.
Fui sujeto
de tu verbo, en la oración;
fuí el objeto de la letra,
en tu canción.
¿Con tu fuego de ternura y de ilusión,
calentito, adónde ir?
Me pregunto, si he llegado,
porque nadie ya me ve;
nada soy, aunque lo quiera.
Todo el álbum, de la historia,
recorrí;
tantas fotos deslustradas,
con dobleces, mal cuidadas,
risas rotas,
estafando a mi memoria,
manejando,
lo de antaño y lo de ahora,
Sólobuna,
sin herir tu bella cara;
y el suave pelo,
en melena desflecada,
hacia el amor,
que ahora es veneno,
me llamaba.
Me empaché de aquel merengue
y ahora me infecto
con el acre sabor de la retama.
@doctorpoeta