¡Ah del tiempo!
Se cruzaron las miradas, por la calle principal;
las retinas suspiraron y la concordia surgió.
(Corazón con corazón)
Nunca olvidaré tu imagen, pizpireta, joven, bella,
que atizaba, llamaradas, nada más verte pasar,
dulce amor que nació en la primavera, decorado
por tu aroma,
suave néctar que dejabas al pasar…
Llegué a casa.
Recluido, en mi perversa soledad, mi madre se preocupaba
por mi extraño ensimismar.
Soliloquios me inventaba y algún poema empezaba, para nunca
terminar.
Ya solo pensaba en ti y una idea, perseverante, me gritaba:
¡Es amor, tu enfermedad!
¡Hoy es mi esposa: tres luceros, cuatro nietos y soñar hasta
el final, mucho más que yo esperaba!
@doctorpoeta