
O, tal vez, menos.
Voy de paso cuando observo el alucinante desierto de Tabernas, por las tierras celestiales de Almería, y comienzo a cavilar al pairo de mi emoción:
“In illo tempore”, para poder desplegar este mágico solar, pienso que el Globo sufrió un temible calentón: ¿otro agujero fatal sin haber ni una emisión para efecto invernadero, ahora avasallador? ¿Quién sabe lo que ocurrió? ¿Se debió a ese ciclo raro, de secano y de calor que siguió a la glaciación? Lo de ahora es primavera, comparado a aquella unción; por los restos encontrados, un fértil paraje fue, junto al mar mediterráneo.
¡Y llego a la conclusión que inhóspito se quedó por la fuerza natural y así dejar su legado para “llamar la atención”!
doctorpoeta
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