
ES OBVIO QUE EL FUTURO ESTÁ EN LOS NIÑOS y está faltando tiempo para ejercer, sobre ellos, una contundente política de protección: un sistema valvular, entre adultos e infancia, que impida, por un lado, ser contaminados por el odio, la ambición, las creencias y ritos licenciosos, los sadomasoquismos diabólicos, los abusos sexuales, laborales, físicos, psíquicos y las frecuentes negligencias en su cuidado, la educación sesgada y rebajada de exigencia, etc. y por otro lado, que se deje pasar, hacia ellos, las muestras de amor, comprensión, ternura y cuidados que, los adultos, les han de profesar.
doctorpoeta
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