NOCHE TROPICAL
CON LOS OJOS HINCHADOS Planeando, en la quimera, un intruso comensal de tu beldad violentó nuestro armisticio: Mi alma, cual carroña traicionera, se ha entregado al bacanal como postre a tu suplicio. ¡Dulce alivio despertar y ansioso, perdón te pido! doctorpoeta
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