¿LA PENA? ¡MIRANDO EN FRENTE!
O EL CUENTO DE NUNCA ACABAR Alcé los ojos: tu mirada, entonces, brilló intensa en mi mejilla, como un rayo de sol que ardiente cae sobre el trémulo llorar. ¡Arco Iris, sacrosanto! Fue dejarte de mirar, me pareció que llorabas con un…
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