BUENOS DIAS DESDE UNA DELICIOSA MAÑANA DE INVIERNO
En la orgásmica del alba, allende mi despertar, la Luna va ocultado su pudor y… entre el sol, de las rendijas, ¡asombroso! ¡veo a mi Dios! Complacido, me interpela con toda cordialidad: ¡Hola, mi amigo!, ¿qué tal? Le responde mi sonrisa, dulce…
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