«SANEDRIN DEL ALMA, SANEDRIN»
¡Intruso juez de mi mensaje que, sin ser destinatario, se ha arrogado rebatir lo esencial de mi quehacer! Inepto como censor, es de talante soez y pervierte el debatir con petulancia y escarnio. Arrincona mi decir, pero yo busco otro sitio mucho…
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