EL ETANOL Y SU CONSUMO CONSUETUDINARIO: «¿TÚ, CUÁNTO BEBES? ¡LO NORMAL!»
LA ADICCIÓN IMPLACABLE Y SU EFECTO ACUMULATIVO
Desde mi atalaya lanzo un ruego de prudencia para que todos, en general y jóvenes, en particular, disfrutemos todo lo que se pueda y siempre que se pueda; eso sí, evitando la socarronería alcohólica y otras «lindezas», del esnobismo y del etilismo que, mucho, nos cosifican. ¿Disfrute, o torpe autoagresión, de efectos indeseables?