
¿Deberíamos escarbar por lo inaudito, aunque parezca blindarse, consigo mismo, el misterio de la Covid?
A mi modesto, y puede que cualificado, entender no hay motivos para adelantarnos a padecer, aunque fuera tacticismo, que lo es, el severo Síndrome del Derrumbamiento Cósmico.
La situación de miedo insuperable, con todas sus consecuencias, podría ser explicable, como táctica, o como efecto de un desastre natural, en este caso, siempre que la estadística de contagiados-infectados- enfermos leves, coincida con escaladas progresivas y rápidas de graves-ingresos hospitalarios-ucis-fallecimientos; mientras tanto es fundamental sea cual fuere la causa, mantener la calma, cumplir la normativa sobre infecciones y evitar, para mantener el equilibrio emocional de adultos y niños (muy preocupante), la inmersión en un submundo, por ahora virtual, procesado por datos clarificadores (desde luego), aunque contaminado por la conjetura y/o por la intencionalidad.
¡Cómo me recordó la situación pandémica, desde el balcón de mis cincuenta años al servicio de la Salud, a esos períodos anuales de gripe endémica con sus exacerbaciones epidémicas estacionales, en muchas ocasiones, también devastadora! Podríamos estar en la antesala de la incorporación, de más virus, sin aislar, al elenco (numeroso) de gérmenes como arma para espurios objetivos. Creo que, tras el ensayo general, otras «pandemias» esperan; la razón la dará el tiempo ¿prorrateado en la Agenda 20-30?
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros