
DOS SILENCIOS
Un silencio se somete,
complaciente,
a la música que asombra;
a la risa que contagia;
a los castillos de arena;
a la espuma y oleaje,
aunque batan, o se calmen.
Pero ruge otro silencio,
más latoso,
que protesta del poema prodigioso,
declamado por el vate,
que es quimera, y que llega, como motas
de la arena,
de aquel lado a la vista incontrolable,
pervertidas, trastocadas, malsonantes, dislocadas:
¡grito hiriente, que traspasa la barrera del sentido,
como furia intransigente, cuando el mar se hace
tratable!
Y despierta mi recelo, sin saber por qué parte.
doctorpoeta.