DONDE FUMAN HABANOS
La monotonía, pasado este tiempo («geopolítico» llaman), azota más, a la vida, que el puño a los sellos:
Los secretos, que importan, se airean por los parques y se estira, como chicle Bazooka, hasta el fin, y lo hay que tragar.
También, la monotonía, suplica más carestía para sobrevivir a la guerra, aun cuando todo se hubo perdido.
Si el deseo fuera injusto ya estaríamos todos muertos, con la sombra del alma posada en el hombro, al «estilo fusil» y se pudiera, por menos, soportar a la baja, la vida, que el abismo infernal…
Miedo a la carne, miedo a los huesos; balas de alma, querríamos llevar.
@doctorpoeta